Jugar con fuego y quemarte. La vida está para vivirla. Caerás y te
creerás que ahí acaba todo. Será horrible, y te costará muchísimo salir
de ahí. Pero te puedes levantar, y volver a mirar con una sonrisa el sol
que sale cada día... todo pasa, ¿para qué? Para que luego podamos
volver a enamorarnos, rozar el cielo con los dedos... y volver a caer.
Es así, no lo puedes cambiar. Pero, ten presente lo siguiente, nada ni
nadie te quitará lo que sentiste en aquellos días tan felices. Así que
enamórate, aunque sea del tío más imbécil del mundo, átate a alguien y
sube hasta lo más alto con él para luego caer a lo más bajo en menos de
un segundo. Que tu vida sea una gran montaña rusa: subir, bajar, subir,
bajar... con grandes dosis de adrenalina y felicidad

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